viernes, 20 de abril de 2012

Nueva Publicación: Guía de Evaluación Proyectos TED



El uso de las tecnologías en el ámbito educacional se ha vuelto una de las prioridades para los gobiernos de países desarrollo. La inversión en Tecnologías para la Educación (TEd) ha aumentado crecientemente durante la última década con el objetivo de mejorar la calidad de la educación y adecuarla a la realidad del siglo XXI.

Sin embargo es insuficiente lo que se ha hecho en el ámbito de la evaluación de estos programas. Es en este contexto que la evaluación de programas de Tecnologías para la Educación cobra gran importancia por cuanto permite aprender tanto de la implementación como de los resultados esperables.

Con esta nueva publicación, escrita junto a Claudia Peirano y Denise Falck, queremos apoyar a quienes diseñan, implementan y toman decisiones respecto a proyectos Tecnologías para la Educación (TEd) y tiene por objetivo motivar el desarrollo de procesos de seguimiento y evaluación cada vez más rigurosos, de manera que el conocimiento adquirido apoye el desarrollo de experiencias más ricas, focalizadas, eficaces y sostenibles.

En este documento se proponen las definiciones básicas, las condiciones y los lineamientos para llevar a cabo la evaluación de proyectos que consideran el uso de tecnologías en educación. Además presentamos los fundamentos y objetivos que suelen perseguir las iniciativas para el uso de Tecnologías en Educación y los aspectos centrales del Marco para la la Acción que en este campo ha desarrollado el BID. En una tercera sección nos referiremos a qué es la evaluación, cuáles son sus componentes básicos y los tipos de evaluación existentes. Finalmente, revisaremos paso a paso las características de una evaluación para este tipo de programas.

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domingo, 26 de febrero de 2012

Las preguntas de Diane

Diane Ravitch tiene una biografía interesante. Es una investigadora de la educación que participó como asesora del Secretario de Educación de George Bush (padre) y luego del Secretario de Educación de Bill Clinton. Con el primero lideró los esfuerzos para desarrollar los estándares educativos más rigurosos. Después, entre 1997 y 2004, con George Bush hijo ya en la Casa Blanca, fue directora del National Assessment Governing Board, el equivalente al SIMCE chileno. En síntesis, fue protagonista en el diseño y la implementación del modelo educativo norteamericano tal como está hoy.

El 2010 publicó un libro interesantísimo, The Death and Life of the Great American School System: How Testing and Choice Are Undermining Education (Muerte y Vida del gran sistema educativo americano: cómo las pruebas estandarizadas y la elección están corroyendo la educación), que debiera ser lectura obligatoria de todo político interesado en la reforma educativa y que cree que el modelo norteamericano merece ser seguido y copiado. En él básicamente se arrepiente de lo obrado en los años precedentes, y demuestra, con datos, investigación y argumentos, que las políticas que se implementaron para hacer competir a las escuelas y a los docentes, para estandarizar las pruebas de los estudiantes, focalizándolas en pocas materias, así como la falta de recursos y el desprestigio de la educación pública (con el paralelo endiosamiento de la educación privada sin que ella mostrara mejores resultados), han terminado aniquilando las posibilidades de mejora en la calidad de la educación. ¿Le suena conocido?

Este fin de semana, Diane Ravith publicó 13 preguntas para los políticos interesados en la educación. Me parecen tan interesantes para el contexto chileno, que me permito traducirlas copiarlas y adaptarlas a nuestra realidad, para que usted juzgue su pertinencia, pero sobre todo, para que nos volvamos a preguntar la madre de todas las preguntas: ¿cómo es el sistema educativo que Chile quiere tener?

1. ¿Saben los políticos que los estudios muestran consistentemente que las escuelas privadas y subvencionadas no obtienen mejores resultados que las escuelas municipales? A pesar de tener menos regulaciones y obligaciones, una vez que se corrige por nivel socioeconómico, obtienen resultados iguales en el SIMCE y la PSU.

2. ¿Se dan cuenta del peligro de poner el dinero público en escuelas altamente desreguladas, sin la adecuada supervisión ni la demanda de mejores resultados?

3. ¿Entienden los políticos que las escuelas subvencionadas, basados en prejuicios de calidad y prestigio, quitan a las escuelas municipales a los mejores estudiantes, debilitando aún más la educación pública?

4. ¿Saben los políticos que el sistema de subvención escolar basado en la demanda en ninguna parte ha mostrado impacto en los resultados educativos?

5. ¿Se han enterado que un enorme cuerpo de investigaciones han advertido que es un error juzgar la calidad de los docentes mirando simplemente los resultados de los estudiantes en pruebas estandarizadas? ¿Entienden que estas mediciones no son seguras ni estables y que un docente podría, con ellas, ser calificado como efectivo un año y como inefectivo al siguiente? ¿Se dan cuenta de que estas mediciones están fuertemente influenciadas por la composición del curso, sobre la que el docente no tiene control?

6. ¿Sabrán ellos que el pago por mérito individual a los docentes, basados en los resultados en pruebas estandarizadas de sus alumnos, se ha estado probando en el mundo una y otra vez desde 1920 y nunca ha funcionado?

7. Muchos políticos han planteado que hay que sacar del sistema a los malos docentes, a aquellos cuyos estudiantes no muestran mejores resultados en las pruebas estandarizadas. ¿Cuántos docentes excelentes cree usted que están haciendo fila para hacer clases, especialmente en las escuelas más pobres y con estudiantes con mayores dificultades?

8. ¿No les preocupa que la crítica permanente, la justificada y la injustificada, acreciente la desmoralización de los profesores y siga haciendo caer el prestigio de la profesión docente, haciendo difícil atraer en el futuro a buenos profesionales para que hagan clases?

9. El mayor desarrollo de Chile ha sido el de los últimos 20 a 30 años, y en todo ese período, hemos obtenido pobrísimos resultados en todos los test internacionales estandarizados en los que hemos participado. ¿No vale la pena preguntarse si ellos están midiendo lo que es importante medir, o al menos TODO lo que es importante medir?

10. Miramos con envidia los resultados educativos de Finlandia y los países nórdicos, de Corea y Singapur. ¿Sabe usted cómo compara la desigualdad social y la inequidad entre Chile y esos países? ¿Sabe que el ingreso familiar es el más directo predictor de los resultados de los estudiantes en test estandarizados como el SIMCE, la PSU, PISA o TIMSS? Estudiantes que viven con padres educados, tienen más libros en el hogar, mejor vocabulario hablado alrededor de ellos, mejores cuidados de salud, mayores posibilidades de viajes y acceso a bibliotecas y mayor seguridad económica, tienen mejores resultados ¿sabía usted que estas cosas influyen?

11. ¿No les preocupa pensar que cerrar escuelas con bajos resultados en sectores pobres volverá a esas comunidades aún más débiles?

12. ¿Por qué los políticos no leen ni prestan atención a la investigación y los estudios en educación?

13. Por último, ¿conocen cualquier país en el mundo con altos resultados en las pruebas internacionales, que haya logrado eso privatizando las escuelas públicas, cerrando las que obtienen peores resultados y despidiendo a los docentes cuyos estudiantes obtienen malos puntajes?

La respuesta a esta última pregunta sí la entrega Diane: ninguno.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Textos escolares digitales para Chile

Cuando el Ministerio de Educación distribuye textos escolares, en realidad está haciendo tres cosas bien distintas al mismo tiempo: está seleccionando contenido educativo, está comprando papel impreso y está pagando para que todo ello llegue a todas las escuelas. ¿Cómo podrían cambiar estas tres operaciones si el Ministerio de Educación se decidiera a digitalizar los textos escolares, como ya lo ha hecho Corea del Sur y como acaba de anunciarlo Estados Unidos?

El cambio más evidente es el de la distribución. Con textos digitales, puestos en un dispositivo de lectura digital (eReader) o en una tableta de bajo costo, cada año se podría agregar o modificar el contenido para actualizarlo, de manera remota, sin necesidad de bodegas, inventarios, camiones y camionetas, que como sabemos, no siempre llegan a destino. Si los dispositivos incluyeran la función touch (como de hecho lo hacen todas las tablets y varios de los eReaders ya presentes en el mercado) podrían incluirse allí mismo las actividades que los estudiantes deben realizar en ellos.

En el caso de la impresión, sólo veo ventajas en el cambio. En primer lugar, el impacto ambiental de miles de hojas impresas, de cientos de vehículos recorriendo kilómetros para llegar hasta todas las escuelas, cada año. Además, las pruebas que se han hecho hasta ahora han demostrado muy escasas diferencias en la comprensión lectora y en la retención, cuando la experiencia de lectura es en dispositivos digitales o libros impresos, a veces a favor de una, a veces de la otra experiencia. Cualquier error en un texto podría corregirse en cosa de minutos y cualquier cambio curricular podría verse reflejado en los textos escolares en cosa de días.

En relación al contenido, como escribí hace un tiempo, el Ministerio de Educación paga recurrentemente por el mismo contenido, ya que las editoriales le venden una y otra vez casi el mismo texto (con ajustes menores casi siempre), manteniendo ellas los derechos de autor y los derechos de uso sobre el contenido. Si el Ministerio de Educación, desde ya, separara esta licitación de las otras dos, comprando los derechos de uso del contenido educativo sobre cualquier plataforma, estaría dando tres pasos enormes. Primero, porque rompería el monopolio que hoy día detentan las empresas editoriales basado en el poder de sus imprentas, y no en la calidad intrínseca de su contenido. Ello permitiría la participación de muchos otros proveedores de contenido, empresas y personas, especialmente docentes, que podrían ofrecer contenido de calidad. Segundo, porque permitiría generar un banco de contenidos diverso y creciente, que permitiera a los docentes y los estudiantes usar estrategias diferenciadas según el contexto social, según los gustos e intereses de los alumnos, según la consistencia de las unidades temáticas entre sí y combinadas con otras asignaturas. Y tercero, porque de esta manera podría abrirse a una nueva variedad de tipo de recursos, ya no sólo páginas impresas, sino también vídeos, animaciones, aplicaciones interactivas, experiencias en red, actividades de evaluación, etc. Si a esto se agrega que, ya que tenemos los dispositivos en manos de los estudiantes, podemos llenarlos de libros apropiados para cada edad y nivel, mejorando la disponibilidad de las bibliotecas escolares para que estén siempre "a la mano" de los estudiantes y sus familias. Y si ya están conectados, tenemos cientos de posibilidades de comunicación, gestión escolar, trabajo en red, listas para ser utilizadas.

Por supuesto que esto no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. Requiere muchos cambios normativos, logísticos y sobre todo culturales. Requiere hacerse cargo de los intereses poderosos que sostiene la situación actual. Y requiere decisión política. El ministerio ya gasta 21 mil millones de pesos cada año en la compra y distribución de textos impresos, otros 6 mil millones en bibliotecas escolares y casi 50 mil millones en el programa Enlaces. Sin apenas invertir muchos más recursos, en 4 años podría transitar hacia una política universal de textos escolares digitales. Para muchos países de América Latina, esto es un sueño imposible. Chile podría hacerlo realidad si contara con esa voluntad y la audacia para abordar el cambio.

viernes, 17 de febrero de 2012

Nueva Publicación: Evaluación de "Una Laptop por Niño" en Perú

El uso de tecnologías en educación no es una solución mágica y rápida, mediante la cual se puedan resolver los problemas y desafíos de la educación con la simple adquisición de dispositivos tecnológicos y sistemas informáticos. La principal tarea para los constructores de política sigue siendo encontrar soluciones que sean focalizadas en los estudiantes y su aprendizaje, integrales y sistémicas, en las cuales el uso de tecnología es instrumental, entre otras acciones y estrategias, para el logro de los objetivos propuestos.

La ausencia de estas conexiones y la falta de algunos componentes clave en la implementación de proyectos educativos que incorporan la tecnología en los sistemas educativos, puede significar un riesgo para el logro de los resultados educativos buscados, una pérdida de recursos, siempre escasos, y un golpe a la esperanza de contar con acciones efectivas que ayuden a la mejora de la calidad de nuestros sistemas educativos.

El Gobierno de Perú implementó el programa “Una Laptop por Niño” (ULPN) con el objetivo de mejorar la calidad de la educación priorizando el desarrollo en los estudiantes y enfatizando la capacitación de los docentes para el aprovechamiento pedagógico de la tecnología en zonas rurales.. Perú fue uno de los pioneros en adoptar el esquema de la Fundación “One Laptop per Child” (OLPC) y ha hecho una inversión considerable en este programa, contando al 2011 con 900.000 niños beneficiados en 5.000 escuelas de bajo nivel socioeconómico.

El Gobierno de Perú y el Banco Interamericano de Desarrollo, han colaborado para desarrollar una evaluación experimental del programa “Una laptop por niño”, con la convicción compartida de que el uso de procesos de evaluación rigurosa de las políticas públicas contribuye a mejorar las intervenciones y a generar conocimiento común, que beneficie también a otros países de la región.

La evaluación del programa tomó una muestra de 318 escuelas rurales multigrado, elegibles para participar (que contaran con electricidad, fueran escuelas con más de un docente y no hubieran recibido laptops hasta ese momento), y aleatoriamente se les asignó computadoras a 209 de ellas. Las restantes conformaron el grupo de control con respecto al cual se compararían los resultados de las pruebas y cuyas diferencias pudieran ser atribuibles al impacto del programa. La comparación entre las escuelas tratadas y las escuelas control muestra que sus características, las de sus docentes y estudiantes y el contexto en que se encuentran son muy similares, y sus únicas diferencias significativas son la participación o no en el programa.

El presente documento presenta los principales hallazgos de la evaluación y propone algunas lecciones y desafíos que este tipo de intervenciones presenta para el desarrollo de la educación en América Latina y el Caribe.



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martes, 31 de enero de 2012

Nueva Publicación: Tecnologías para la Educación (TEd): Marco para la Acción

Esta nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo presenta un marco para apoyar el diseño, la implementación, el monitoreo y la evaluación de proyectos que buscan incorporar tecnologías para el logro de mejoras educativas

.Existe un amplio consenso en torno a la necesidad de mejorar los resultados de los estudiantes en los sistemas educativos de América Latina y el Caribe. Después de haber intentado múltiples reformas e iniciativas, la demanda por calidad y equidad sigue siendo una tarea pendiente en la región. Ello requiere de cambios significativos no sólo en aquello que se enseña, para que sea pertinente a las necesidades de la sociedad del conocimiento, sino también en cómo se enseña, de manera de hacerse cargo del contexto educativo que la propia sociedad del siglo XXI ha generado.

También existe un creciente consenso sobre la importancia de la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en educación (Kozma, 2008). Las tecnologías, por sí solas, no generan impactos sustantivos en los resultados educativos. Sin embargo, ellas pueden ser un componente fundamental de los esfuerzos para mejorar la calidad educativa, en cuanto formen parte de esfuerzos sistémicos.

El supuesto fundamental de este marco conceptual es que todo proyecto genuinamente educativo se propone el logro de mejores aprendizajes por parte de los estudiantes. Esto implica considerar que los resultados esperados pueden ser de distinto orden, pero deben estar en alguna medida relacionados con los aprendizajes. Es necesario considerar en primer término:
  • Las mejoras en el compromiso e involucramiento de los estudiantes con el proceso de aprendizaje, reflejado en su participación y permanencia en dicho proceso; 
  • los cambios en las prácticas y experiencias de enseñanza y aprendizaje, de estudiantes, docentes, escuelas y comunidades.
Dichos cambios y mejoras tienen una relación directa y necesaria para la producción de impactos efectivos en el mejoramiento de:

  • Los aprendizajes cognitivos (curriculares); 
  • el desarrollo de competencias no-cognitivas o “competencias del siglo XXI” incluyendo la adquisición de destrezas en el propio manejo de Tecnologías de la Información y la Comunicación.
A partir de este Marco, también proponemos un set de indicadores que facilite el ejercicio de dar seguimiento o monitoreo a las iniciativas que se desarrollan en diferentes contextos. Esperamos que sea un aporte para todos quienes la tarea de imaginar y diseñar exp[eriencias de aprendizaje innovadoras, en donde las tecnologías cumplen un papel para posibilitar cambios y mejores prácticas.


La Nota Técnica está disponible en los siguientes formatos:

ePub
(Compatible con
iBook, Nook, Kobo, entre otros)
PDF
(Compatible con 
Adobe Reader)
Mobi
(Compatible con Kindle,
Sony Reader, entre otros)

sábado, 14 de enero de 2012

iTextos Escolares

Hace siete años, yo trabajaba en la Fundación Chile cuando visitamos al encargado de la Unidad de Textos Escolares del Ministerio de Educación, para convencerlo de iniciar la preparación del sistema escolar chileno para los textos escolares digitales, que sin duda serían, y serán, una realidad más temprano que tarde. Por supuesto, estábamos conscientes de que Chile no estaba entonces, ni está ahora, en condiciones de reemplazar los textos impresos por alternativas digitales. Pero nos parecía impostergable empezar a prepararnos.

Lo más importante, planteamos en esa reunión, era separar la licitación de textos escolares en dos: una por los contenidos, entregando al Ministerio de Educación los derechos de uso de ese contenido sobre cualquier plataforma de distribución y a perpetuidad, de manera de ir generando un banco de contenidos educativos, y otra licitación separada para la impresión y distribución de los textos en papel. Basta ver la realidad hoy, para notar que nos fue bastante mal en la reunión. El ministerio sigue gastando 11 mil millones de pesos ($11.000.000.000) cada año para distribuir lo mejor que puede cajas de libros impresos, comprados como unidades cerradas a las grandes editoriales, y sin formar ese banco de contenidos y actividades curriculares digitales. Tal vez este sea el momento de insistir con la idea.

El próximo jueves 19 en Nueva York, Apple presentará un nuevo producto para la educación, y si todos los rumores resultan ciertos, se tratará de una plataforma de textos escolares digitales. En la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson, ya se anunciaba que este era uno de los proyectos en los que el fundador de Apple estaba trabajando al morir. Y no es cuestión de tomarlo a la ligera, considerando que esta es la empresa que revolucionó el mercado de la computación personal, el diseño y la publicación impresa, la telefonía, la música y más recientemente, los medios de comunicación impresa. No son los primeros: ya comentamos antes que Corea del Sur ya ha comenzado a utilizar solo textos escolares digitales en sus escuelas.

¿Qué se puede esperar de este lanzamiento y de los cambios que podría significar para la vida de los estudiantes y los docentes en el futuro?

Los textos escolares digitales tendrán características muy distintivas de sus predecesores de papel. Y no me refiero solo a lo evidente: videos, animaciones interactivas que los estudiantes podrán manipular para entender mejor un contenido, actividades de experimentación, diccionario y enciclopedia incorporados. Además, podrán ser fuente de creciente trabajo colaborativo, permitiendo que los estudiantes trabajen en actividades con sus compañeros de curso, hagan preguntas a sus docentes en línea e incluso puedan comunicarse con otros estudiantes de otras escuelas, ciudades y países que están trabajando sobre contenidos similares. Los textos escolares digitales serán la puerta de entrada a las redes sociales educativas. Y si todavía no ve el potencial, imagine textos que incluirán evaluaciones de aprendizaje, mediante los ejercicios de experimentación y test incorporados, de manera de conocer el nivel de progreso de cada estudiante, ofreciéndole contenidos calibrados según ello, diferenciados y personalizados, reportando a los docentes el progreso de cada estudiante de su clase.

¿Qué anunciará Apple el jueves y cómo eso determinará el futuro de los textos escolares? Eso nadie lo sabe, pero tenemos opciones con las cuales especular. Hasta ahora Apple ha seguido tres modelos de negocio distintos con los contenidos digitales. En el caso de la música, mediante la posibilidad de comprar canciones individuales a un costo bajo, sin necesidad de comprar el disco entero. ¿Será que las escuelas y los docentes podrán comprar unidades temáticas por separado, escogiendo entre la oferta de grandes y pequeñas editoriales, armando textos escolares a la carta, para luego distribuirlos digitalmente a sus estudiantes?

En el caso de los libros, revistas y diarios, Apple ha estado tratando de innovar en el formato, permitiendo en ellos el despliegue de contenidos multimedia e interactivos, a los que los usuarios acceden a un costo similar (levemente inferior) a los de versiones previas en papel. Creo que esto será sin duda parte de la oferta de Apple, e implicará acuerdos con las grandes casas editoriales.

Finalmente, en el caso de las aplicaciones, Apple ha sido más audaz. Ha abierto una enorme libertad para que empresas y también desarrolladores independientes, preparen y ofrezcan su trabajo, gratis o proponiendo el precio que les acomode, generando una enorme oferta disponible. ¿Ofrecerá Apple la opción de que docentes entusiastas desarrollen y compartan su trabajo, creando más diversidad y una amplia oferta para quienes quieren acceder a los textos escolares digitales, permitiendo que las comunidades escolares no sean solo consumidoras, sino también productoras de contenidos?

Faltan pocos días para resolver estas y otras dudas muy relevantes, por ejemplo si se trata de una iniciativa que solo funcionará sobre dispositivos de Apple, como iPads, iPods y iPhones, o funcionará en otras plataformas. Falta algo más de tiempo para que en Chile las escuelas y los estudiantes puedan contar con las ventajas de los textos escolares digitales, pero tal vez valdría la pena empezar a prepararnos. Tal vez ahora haya alguien en el Ministerio de Educación dispuesto a escuchar la idea y avanzar.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Aprender en el siglo XXI

¿Qué significa "aprender" en el siglo XXI? En tiempos de debate, en que la mirada parece tan puesta en la educación, vale la pena volver a la pregunta esencial, ya que corremos el riesgo de conformarnos con arreglar un par de leyes y reglamentos, agregar un poco más de plata por aquí, un poquito de supervisión por allá, y creer que tenemos un nuevo sistema educativo.

Aprender en el siglo XXI es una necesidad evidentemente nueva. Este el siglo en que un conjunto de experiencias educativas existentes e innovadoras, aunque acotadas y específicas, se irán transformando en la nueva norma, en la forma natural y evidente de ordenar la oferta educativa. La sociedad del conocimiento demanda nuevos conocimientos y competencias, y ofrece nuevas herramientas y manera de acceder a ello. Esa es la novedad principal.

¿Qué características centrales tiene el aprendizaje en el siglo XXI? Me parece que hay cuatro condiciones que se impondrán en este siglo para las cuales debiéramos estar preparando nuestros sistemas educativos.

1. Centrado en los estudiantes 
La educación masiva, democrática e industrial que consolidó el siglo XX ha alcanzado su umbral de productividad, y es incapaz de hacerse cargo de los nuevos desafíos: la diversidad en las aulas, el acceso de los estudiantes en contextos desaventajados, la conexión de la experiencia escolar con la construcción de conocimiento y la productividad. Cada estudiante es una tarea y el desarrollo de su potencial personal, el de cada uno, es la obligación de los sistemas escolares un trabajo personalizado que reconozca ritmos, intereses, capacidades y trayectorias diferenciadas, para que cada uno cuente con las habilidades y competencias que demanda la sociedad del conocimiento.

2. Experiencias de aprendizaje
Nuevas pedagogías y nuevos maestros, capaces de proponer experiencias de aprendizaje significativas a cada estudiante. Mucho más tutoría y coaching que dictado de clases y contenidos. Estudiantes mucho más activos para descubrir, crear, construir y compartir conocimiento y docentes que los acompañan en ese proceso, con amplio acceso a datos, opciones metodológicas, contenidos ricos (interactivos y multimedia) y con foco en un currículo básico (matemáticas, lengua, ciencias, artes), pero sistemas flexibles para participar y avanzar.

3. 24/7
Existen oportunidades para el aprendizaje en todo momento y lugar, mucho más allá de la escuela como espacio educativo exclusivo. Los medios de comunicación, los dispositivos móviles, la conectividad, las redes sociales y de colaboración ofrecen oportunidades para el aprendizaje continuo.

4. Ecosistema educativo alineado y focalizado
Todo el sistema escolar, desde los ministerios nacionales hasta las organizaciones locales, debe simplificar su mirada y su organización para estar alineado y focalizado en torno al aprendizaje de los estudiantes. Cada actor tendrá claramente definido su rol en torno a los ejes anteriores: su tarea es el aprendizaje de cada estudiante; ofrece apoyo para el desarrollo de las experiencias educativas significativas, disponibles para el aprendizaje en todo momento y lugar (flexibilidad).

Estos cuatro conceptos nos obligan a revisar la forma en que se desarrolla la carrera docente (desde a quiénes convoca, hasta cómo son preparados y compensados), el currículo, la organización de la escuela y el tiempo escolar, la infraestructura y los contenidos, la forma en que evaluamos y medimos los logros.

Algunos pueden seguir mirando hacia atrás, lamentando que las escuelas no logren alcanzar los niveles de calidad que esperamos, buscando culpables y soñando con recuperar lo que un día fueron. Yo prefiero que hablemos del futuro, de la educación que nuestros hijos y nuestros nietos van a vivir, de las claves que harán de ellos, no estudiantes del siglo XIX, sino aprendices del siglo XXI.