17 ago. 2004

Los Niños Digitales

Fotomontaje de niños con uniforme escolar en un marco de una ventana de pantalla de Windows Al intentar aproximarse a la realidad de la enorme mayoría de los niños que hoy asisten a la educación básica y conversar con sus profesores, es posible reconocer que tienen a lo menos tres características distintivas respecto de la generaciones anteriores en su relación con la tecnología: son niños y niñas “megacomunicados” (tienen acceso de una u otra manera a teléfonos celulares, agendas electrónicas, la web, el correo electrónico, la mensajería instantánea, la televisión y la radio). Además, son niños y niñas “multitarea”, es decir, no sólo pueden mantener todas estas vías de comunicación funcionando simultáneamente, sino que además pueden hacerlo mientras comen, hacen sus tareas escolares y cuidan a su hermano menor. Finalmente, son niños y niñas orientados a objetivos específicos y concretos, lo que les permite mantener un “orden’ entre tantas actividades paralelas.



Los niños “digitales” son muy distintos de lo que éramos hace sólo 15 o 20 años (para qué decir más atrás) y es normal que así sea. Han pasado muchas cosas en el mundo en este tiempo y han sido muy grandes los cambios tecnológicos como para esperar que los niños siguieran haciendo las cosas como las hacíamos. Es muy probable que, expuestos a un sin fin de nuevos y permanentes estímulos, su cerebro funcione de manera muy diferente al nuestro.



Este cambio supone un enorme desafío para la educación y en particular para los profesores. Un estudio realizado por el Centro Nacional de Estadísticas Educacionales de EEUU revela que en los últimos 20 años el porcentaje de estudiantes que considera que “la escuela será importante en su vida futura” bajó de 51% a 35%. En otros términos, los estudiantes en EEUU sienten que la escuela es cada vez menos relevante a la hora de reconocer los aprendizajes críticos para su vida.



Es muy probable que en Chile la percepción sea similar. El reciente estudio realizado por Fundación Chile y VTR sobre la “Generación Digital” mostró la enorme importancia que asignan los estudiantes a Internet para aprender, hacer sus tareas y trabajos escolares y para comunicarse, incluso por encima de la percepción que tienen sus padres respecto de su utilidad. Niños y niñas digitales que tienen acceso a Internet, dedican más tiempo a completar sus tareas, consideran que tienen acceso a más y mejor información y tienen mejor percepción acerca de sus calificaciones y aprendizajes.



Desde siempre, uno de los factores críticos para obtener resultados ha sido el “compromiso con el aprendizaje”, es decir, que los estudiantes perciban la importancia y la pertinencia de ese contenido para sus vidas (lo que llamamos currículo) y una metodología consistente con sus estrategias de aprendizaje. Esto es clave para que se produzcan aprendizajes sólidos, y por tanto todo esfuerzo educacional en el presente debiera hacerse cargo de aquellos factores que los estudiantes consideran significativos y las estrategias que consideran adecuadas, lo cual supone profesores preparados y apoyo a su tarea en este nuevo contexto.



Hace algún tiempo la prioridad estuvo en que todos los estudiantes tuvieran acceso a computadores e Internet. Hoy ese objetivo está mayoritariamente cumplido, incluso para la mayoría de los estudiantes de sectores más pobres. La pregunta es ahora qué vamos a hacer con ellos, cómo les vamos a sacar partido para mejorar los aprendizajes, cómo los profesores los incorporarán en sus metodologías de manera que sean parte de las estrategias de enseñanza y aprendizaje.



Herramientas digitales para niños digitales. Eso significa no sólo que el profesor sepa usar un procesador de texto o una hoja de cálculo, que sepa buscar en Internet o mandar un correo electrónico. Se trata de incorporar el uso de tecnología en la relación que establecen con sus alumnos en torno al aprendizaje. Probablemente signifique menos dictado y más investigación, menos exposición y más trabajo compartido, menos pizarra y papel, y más trabajo en grupo y pantalla.



La urgencia del desafío es enorme, tenemos estudiantes que no entienden a profesores que hablan en un idioma incomprensible para ellos, y profesores que se esfuerzan por enseñar a estudiantes que ya no existen. Resolver esa brecha es una de las claves de todo esfuerzo por mejorar nuestra educación en el futuro.

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