17 nov. 2004

Crédito Universitario para las FFAA: Sí, pero...

Foto que muestra a un grupo de cinco reclutas del ejército estudiando mapas alrededor de una mesaEl Ministro de Educación ha comentado hace algún tiempo la voluntad del Gobierno de dar acceso al Crédito Universitario a los estudiantes de las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas y de Orden, señalando que "todo joven con talento, por modesto que sea, debe poder llegar a ser almirante y general".



Desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades, es evidente que aquellos jóvenes que optan por desarrollar su vida profesional en las Fuerzas Armadas y de Orden han hecho una opción vocacional de servicio al país que no justifica que se les discrimine impidiéndoles el acceso a las ayudas estudiantiles, con la consecuencia de dificultar el ingreso de estudiantes de menores recursos, los que no están en condiciones de cancelar las mensualidades de hasta 170 mil pesos.



La entrega de nuevos recursos públicos en este ámbito, por la vía del subsidio a los estudiantes, sólo se justifica si se traduce efectivamente en un canal para el acceso de estudiantes sin recursos propios, y no se repite el vicio de algunas universidades del Consejo de Rectores, en que con el mecanismo de aumentar sucesivamente el valor de los aranceles, el subsidio termina siendo simplemente un aumento de los recursos públicos que se entregan a las instituciones.



Con el mismo principio de la igualdad de oportunidades, debe considerarse terminar con la discriminación arbitraria que significa el que tanto la Escuela Militar como la Escuela Naval (no así Carabineros y la Fach) exijan entre los requisitos de postulación (disponibles en las respectivas páginas web) el que los estudiantes provengan de la educación media científico-humanista (CH).



Cerca de 90.000 estudiantes egresan cada año de la enseñanza media técnico profesional (TP), lo que representa el 43% del total de los estudiantes de cada generación.



La reforma curricular de la enseñanza media TP se encuentra plenamente vigente desde el 2002 y en ella se amplió significativamente la formación general, homologándola en gran medida con la formación que reciben los estudiantes de la modalidad científico humanista.



En términos concretos, hasta segundo año de enseñanza media el currículo es exactamente el mismo para los establecimientos técnico profesionales y científico humanistas. Los módulos de formación técnica específica comienzan recién en tercer año medio, manteniendo un núcleo de formación (Lenguaje y Comunicación, Matemáticas y Ciencias Sociales) que también es común en ambas modalidades.



Además, se reemplazó la orientación anterior destinada a la formación técnica para puestos de trabajo, por una orientada a la formación de competencias generales en ramas productivas, la que hablita a estudiantes para seguir aprendiendo en la medida en que cambian las tecnologías en sus propios ámbitos de desempeño. Muchas especializaciones técnico profesionales podrían ser, además, de alto interés para la formación militar (telecomunicaciones, electricidad, metalmecánica, construcción, etc.).



Es imprescindible para el cumplimiento de los objetivos que se persiguen, el que se termine con esta diferencia, la que a la luz de los cambios de la educación chilena de los últimos años, no tiene justificación. De este modo, podrían abrirse oportunidades para miles de estudiantes chilenos que hoy tienen cerrada esta opción, contando con una preparación adecuada para ello. Ello enriquecería las opciones con que cuentan el propio Ejército y la Marina en sus procesos de selección.

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