12 jun. 2007

Cobertura, Integración y Cultura Juvenil

fotografía de un grupo de jóvenes en una sala de clasesA la luz de los desafíos actuales y las oportunidades abiertas por las políticas públicas en educación, es importante hacer la pregunta sobre la relación que hay entre las tasas de retención actuales en la educación media, los cambios recientes en la cultura escolar y los resultados educativos.

El empeño de los últimos 20 años ha elevado las tasas de cobertura en la enseñanza media por encima del 90% de los jóvenes en edad de cursarla, lo que no sólo representa un enorme esfuerzo respecto de la situación anterior, sino que también en términos comparativos con otros países de la región. Sin embargo, avanzar más ha sido mucho más difícil de lo que fue la etapa precedente, lo que puede estar relacionado con fenómenos similares en países desarrollados, lo que no sólo han tenido dificultades para completar la cobertura universal de su educación secundaria, sino que más recientemente casos como el de Francia y Canadá, han visto retroceder sus cifras de cobertura.

Si los países desarrollados han encontrado enormes dificultades para completar su atención a estudiantes jóvenes, con mayor razón parece urgente y relevante tratar de buscar las pistas de los fenómenos que podrían influir en esta dificultad.

Ya se ha señalado que entre las dificultades de esta etapa escolar se encuentran no sólo aquellas directamente relacionadas con el desempeño del sistema educativo y la escuela específica (los que ya son bastante relevantes) sino también el hecho mismo de que la etapa vital, desde la psicología del desarrollo, ya establece ciertas características a este grupo etáreo que hace más complejo de abordar el desafío.

Si a eso sumamos el que los jóvenes que viven en situación de pobreza cuentan objetivamente con menos recursos para hacer frente a estas dificultades, las definición de acciones debe considerar variables diferenciadoras en su planificación e implementación, que permitan abrir oportunidades reales de integración, participación y mantención en el sistema escolar de los jóvenes. Sobre todo, porque es obligación leal del Estado asegurar los 12 años de escolaridad para todos los chilenos.

El aumento de la tasa de retención ha significado una importante democratización del acceso, pero también ha abierto un enorme desafío para los educadores y la escuela. La sala de clases hoy es más diversa, más compleja. La condición de selectividad tradicional de la educación secundaria ha dado paso a un acceso amplio, sin que ello haya sido explícitamente abordado desde su impacto educativo, en las prácticas docentes y en la convivencia de los propios jóvenes. La retención escolar genera un impacto en la calidad de la educación que recibe un determinado joven (la alternativa previa para él era la exclusión) pero no es claro que su impacto global sea el de mayor calidad para el curso, la escuela o el sistema. Ello requeriría una revisión y actualización de prácticas que permitiera hacerse cargo de esa diversidad. Y esto no ha ocurrido explícita ni masivamente. Se espera que los docentes, más o menos espontáneamente, sean capaces de administrar esa diversidad.

El conjunto de los jóvenes, además, ha crecido en un mundo dinámico, complejo, mutimedial y digitalizado. Los “nativos digitales” tienen concepciones del mundo fundamentalmente diferentes de quienes se educaron hace 20 o más años. Y esto aplica para jóvenes de cualquier condición socioeconómica. El 96% de los jóvenes declara usar las tecnologías con fines educativos y el porcentaje es prácticamente igual en jóvenes urbanos de sectores sociales acomodados y pobres.

La pregunta relevante es si las prácticas docentes actuales son capaces de asumir que al frente hay un grupo de estudiantes con una comprensión del mundo (y por tanto estrategias de aprendizaje) completamente diferentes a aquellas en las que ellos se formaron y además con grados de heterogeneidad enormes.

Es probable que estos elementos tengan un impacto no previsto en las tasas futuras de retención en la educación media. Estudiantes que sientan que la escuela no es lugar para ellos, que no habla su idioma, no entiende sus diferencias, no capta sus distinciones, no reconoce su cultura, no es capaz de canalizar sus inquietudes, van a abandonar (si no lo están haciendo ya) la institución escolar, buscando en otros espacios (la incorporación temprana al mundo laboral o el autoaprendizaje) su propio desarrollo personal.

En 1995, el 68% de los estudiantes recién egresados de la educación media en EEUU pensaba que lo que habían aprendido en su vida escolar sería importante o muy importante para su desempeño adulto. El año 2005 el porcentaje había bajado al 47%. El sentido y la sintonía que la educación media alcance respecto de la vida, las motivaciones y las expectativas reales de los jóvenes van a tener un alto impacto respecto de la retención escolar en el futuro. Este es un problema de pedagogía y didáctica (formación docente) pero también de desafío a la política pública, para poner los incentivos y apoyos necesarios para que así ocurra.

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