29 sept. 2007

La tarea de los padres en las escuelas efectivas

fotografía de dos manos, una de adulto y una de niños, están tomadas sobre un fondo azulLa revisión general de la literatura sobre las escuelas efectivas, entendidas no sólo como aquellas que explícitamente han adherido a esta verdadera corriente de pensamiento pedagógico, sino a aquellas que simplemente lo están haciendo bien, revela como un factor reiterado en ellas una cultura escolar de participación, de involucramiento de los padres, de responsabilidades compartidas, entre otras condiciones de éxito.

En la experiencia de estas escuelas se incorpora activamente a los padres y apoderados en la vida de la comunidad escolar y “cualesquiera que sean las características del entorno local, los padres confían, creen y valoran enormemente la labor que desempeñan y conocen en ellas una esperanza de mejores oportunidades y de movilidad social para sus hijos”

En la mayoría de las escuelas que el estudio de UNICEF citado conoció, los padres, como resultado de esta cultura escolar sólida y de confianza, se sienten corresponsables de los resultados educativos, pero por supuesto, tienen expectativas sobre estos resultados que van mucho más allá de los puntajes SIMCE:

“Entre los temas más recurrentes aparecieron la labor pedagógica y humana, la enseñanza de hábitos a los niños, la importancia que se le asigna a la perseverancia, el hecho de que se preocupen por las familias, la generación de expectativas de futuro en los alumnos, la exigencia, el vínculo afectivo que establecen los docentes con los niños, el buen aprovechamiento del tiempo, la disposición de los directivos y docentes para recibirlos en cualquier momento, entre otros”.

Otros estudios han revelado la importancia de la cercanía con el hogar, las condiciones de seguridad en que se desenvuelve el aprendizaje (especialmente en sectores de mayor conflictividad) y la tradición familiar: es el colegio donde estudió el padre, o el abuelo o los hermanos. También influyen factores religiosos, para aquellos que quieren que sus hijos se formen en determinada fe; factores sociales, para aquellos padres preocupados de establecer tempranamente redes para que sus hijos tengan mejores oportunidades; factores ideológicos, preferencias vitales (el deporte, el arte), etc.

La alianza que se establece entre los padres y el resto de la comunidad escolar se manifiesta en cuatro grandes ámbitos:

a) la protección de los niños: la escuela efectiva es un lugar que otorga cuidado y seguridad a los hijos. Los padres valoran y cooperan para que eso ocurra, se establecen redes de apoyo y acompañamiento, existe un espontáneo sistema de “alerta temprana” ante las dificultades.

b) la formación de los padres: la escuela asume que si quiere contar con los padres como agentes colaboradores de los procesos educativos, debe invertir en la propia formación, tanto en su rol educativo general, como en el plano pedagógico. Los padres mejor formados, devuelven compromiso a la escuela, se involucran en la educación de sus hijos y levantan las expectativas de aprendizaje propias y las de los docentes.

c) las condiciones de contexto: los padres comprometidos colaboran con el mejoramiento del contexto en el que sus hijos aprenden: la infraestructura y el equipamiento son renovados por el esfuerzo de toda la comunidad.

d) la información activa: los padres son permanentemente informados de lo que sucede en el establecimiento educacional, en el curso y con su hijo, son invitados frecuentemente para compartir las buenas y las malas noticias e para proponer soluciones en las que ellos también se involucran.

Las escuelas efectivas son aquellas que han logrados equilibrar y dar espacio a cada actor para que despliegue sus potencialidades y para que se haga responsable de esas tareas.

Si nuestro ordenamiento legal propone un sistema escolar articulado alrededor de la opción y responsabilidad de los padres, es obvio que debe entregar instrumentos, espacios y capacidades para que esa responsabilidad pueda ejercerse. De lo contrario, es un mero ejercicio retórico o ideológico, incapaz de ser sostenido en la vida real.
Las escuelas efectivas requieren actores eficaces y no es posible la eficacia donde no hay claridad en los roles y funciones que cada uno debe desempeñar, no hay espacios para hacerlo y no hay valoración (económica, legal y social) para que ello ocurra.

Los padres, al igual que los directivos, los docentes y los estudiantes, necesitan acceso oportuno a los espacios y condiciones para desplegar su aporte, única manera de cumplir su parte en la tarea educadora.

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