25 jun. 2010

Prioridades para alcanzar una educación de calidad

Entrevista a Eugenio Severin, publicada en la Revista Virtual Educa número 6, junio 2010.


1. Agradecería nos comente las iniciativas más destacadas que están llevando adelante desde el BID en el ámbito educativo de los distintos niveles inicial, medio y superior.


La División de Educación del BID ha definido 3 prioridades para alcanzar una educación de calidad en América Latina y el Caribe: Desarrollo Infantil Temprano, Transición escuela-trabajo y Calidad de Maestros. Educación es un concepto amplio, y la experiencia del Banco indica que para lograr resultados, es necesario enfocar el trabajo en áreas estratégicas, en las que desarrollará mayor experiencia y conocimientos.

En cuanto al Desarrollo Infantil Temprano, la División de Educación está implementando proyectos que tienen como objetivo principal la ampliación de la cobertura de servicios de calidad, en niños de 0 a 6 años. En el ámbito de la Transición escuela- trabajo, se están desarrollando proyectos que permitan alinear la formación que entregan las escuelas, especialmente en secundaria, con los trayectos post escolares, ya sea la formación técnica o el mundo del trabajo y por último en Calidad de Maestros, se sabe que la diferencia entre buenos y malos resultados educativos está fuertemente condicionada por el desempeño efectivo de los docentes, y, últimamente, en el uso educativo de la Tecnologías de la Información y la Comunicación, de manera de apoyar los aprendizajes.

2. ¿Qué incidencia están teniendo las tecnologías de la información y la comunicación –TICs- en el campo de la educación y la formación profesional en la región americana?


Estamos convencidos de que las TICs son fundamentales en procesos cada vez más avanzados de globalización y masificación de la educación, que caracterizan a la sociedad del siglo XXI, y por tanto la pregunta ha pasado de ser si deben estar en la escuela, a CÓMO podemos aprovechar las ventajas y oportunidades que las TICs proveen, en beneficio de la calidad de la educación. Los países de la región están muy interesados en aprovechar este impulso. Se han explorado distintos caminos para mejorar la educación latinoamericana, y el uso de las TICs aparece como una nueva oportunidad, una nueva promesa para poner al día la educación, sus procedimientos y sus resultados.

En el BID creemos firmemente en esta posibilidad, pero también sabemos que de no hacerlo de manera integrada y holística, considerando todas las variables, podemos encontrarnos, en el corto plazo, con inversiones sin un impacto claro en los resultados educativos de los estudiantes.

Nuestro esfuerzo en esta materia se concentra en apoyar a los países para desarrollar proyectos de uso de TICs en educación con foco en la mejora de los aprendizajes, con aproximaciones integrales y generando conocimiento mediante el monitoreo y la evaluación de las iniciativas. Es clave conectar estas iniciativas con el conjunto el esfuerzos educativos para hacerlas coherentes y sustentables en el largo plazo.

3. ¿Cuáles son los principales obstáculos y desafíos que están afrontando para lograr la universalización de la educación y la equidad en la calidad de la misma, en América Latina y el Caribe?


No resulta fácil definir problemas únicos, y mucho menos, soluciones únicas. Por ejemplo, la inequidad es un problema enorme en la región, pero se manifiesta de manera muy distinta en los países, lo que nos obliga a adaptar las soluciones a cada iniciativa y no responder con recetas preconcebidas, sino que apoyen pertinentemente a cada país.

La formación docente es también un problema compartido, así como lo es el déficit de cobertura de la educación inicial, el bajo nivel de la educación primaria, la alta deserción en la educación secundaria, especialmente en los países con mayor población rural y el desajuste de la oferta educativa con las demandas de la sociedad. Tenemos desafíos urgentes, y, como socios de los países, estamos trabajando para generar un cambio que permita conectar experiencias, compartir conocimiento y buscar soluciones en conjunto.

4. En su opinión, ¿cuáles son las problemáticas educacionales en esta región latinoamericana que más atención requieren? ¿Desde qué iniciativas están trabajando en el BID para revertir dichos problemas?


En todas las áreas priorizadas por el BID estamos desarrollando iniciativas que nos permitan apoyar mejor a los países, no sólo mediante préstamos y cooperación técnica, sino también con una selectiva y profunda agenda de investigación, que nos permita generar y compartir conocimiento sobre los problemas más urgentes e importantes de nuestra educación. Estamos desarrollando estudios para conocer el ajuste de la oferta educativa y las demandas de las industrias, para conocer la forma en que se pueden alinear los incentivos de los docentes y los resultados educativos, para descubrir formas innovadoras de organizar la provisión de educación, para medir el impacto de tecnologías específicas, etc. Creemos que la combinación de conocimiento y experiencia es vital para que podamos desarrollar mejores políticas educativas en la región.

5. ¿Qué impacto considera que tiene Virtual Educa tanto en la educación como en el ámbito de la formación continua en Iberoamérica?


Virtual Educa se ha ido consolidando como un espacio de diálogo regional muy importante. El compromiso del BID para ser parte de este esfuerzo es el reflejo de nuestra convicción al respecto. Tenemos mucho que aprender unos de otros y los espacios para hacerlo no son demasiados, por eso hemos querido apoyar esta iniciativa de manera de colaborar, humildemente, con su fortalecimiento y su crecimiento.

11 jun. 2010

¿Un computador por estudiante en Chile?

Artículo aparecido en Revista Qué Pasa, el 11 de junio de 2010

¿Podemos mejorar la calidad de la educación en Chile gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs)?

Depende.

Si las imaginamos como una solución mágica, cuya sola presencia (en la forma de notebooks, netbooks, teléfonos o pizarras interactivas) gatillará una corriente inevitable de cambios y mejoras, la respuesta es no, imposible.

En cambio, si las imaginamos como un instrumento, una palanca que genera y apoya cambios de fondo en las prácticas educativas de todos los involucrados (docentes, directivos, estudiantes y apoderados), sí, ciertamente.

Ésta es la reflexión de fondo que quedó en el aire entre los asistentes al seminario De la Tiza al Clic, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Centro de Microdatos de la U. de Chile y el Ceppe de la U. Católica. Los estudios presentados por los panelistas nacionales e internacionales apuntaron en la misma dirección: el desafío no es tecnológico sino educativo. No se trata de preguntarnos si queremos o no incorporar tecnologías, ni menos cuáles tecnologías, sino cómo aprovecharemos las oportunidades que el uso de TICs nos ofrecerá para mejorar los resultados educativos.

Los resultados de la prueba Simce dados a conocer días atrás no hacen sino ratificar la urgencia de concentrar los esfuerzos y los recursos en la mejora de los resultados de aprendizaje. Pese a los éxitos en la ampliación de la cobertura, las escuelas no logran revertir, y en algunos casos acentúan, las diferencias sociales de origen.

Por supuesto, sobre todo al conocer en el seminario las experiencias de uso de TICs en educación en Corea, Uruguay y Maine, la idea que ronda es la de entregar un computador a cada estudiante. Esto también conlleva las esperanzas y temores que esta estrategia despierta en cada uno.

Probablemente en 10 años más miraremos hacia el 2010 y nos preguntaremos por qué destinamos tanto tiempo a discutir algo tan obvio: ¿quién pudo poner en duda las ventajas de que cada niño tuviera un computador y conexión a internet? Será tan absurdo como preguntarse por qué hay computadores en los bancos, las agencias de viajes o en los hospitales.

El acceso a un computador para cada estudiante es cuestión de tiempo. Poco tiempo. Y la pregunta hoy es si Chile se está preparando para hacer de este cambio una oportunidad. Ello requiere de escuelas capaces de ofrecer contenidos y metodologías renovados -producto de políticas coherentes, implementados por docentes y directivos capacitados e involucrados y acompañados por familias comprometidas y estudiantes entusiastas y protagonistas de sus aprendizajes.

¿Puede Chile darse el "lujo" de considerar la entrega de un computador a cada estudiante? Hacerlo tiene un costo aproximado de 250 millones de dólares anuales. ¿Parece mucho? Pongámoslo en perspectiva. Esa cifra representa el 0,15% del Producto Interno Bruto anual de Chile o el equivalente al 3% del presupuesto anual del Ministerio de Educación.

No todo ese monto se alcanza con recursos frescos. Si se suman los presupuestos actuales de Enlaces -el programa de informática educativa del ministerio-, el de impresión y distribución de textos escolares y el de impresión y distribución del Simce, por mencionar sólo aquellos más obviamente beneficiados de las ventajas de la iniciativa, ya habría disponible cerca del 20% de los recursos necesarios.

En América Latina se está desarrollando este tipo de estrategia en Brasil, Argentina, Paraguay, Perú, Colombia, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Trinidad y Tobago, Haití y México. En el mundo desarrollado, se ha implementado exitosamente en España, Portugal, EE.UU. y Canadá. Hace pocos meses, el BID y la OCDE organizamos una conferencia internacional en Austria, cuyo único objetivo fue conocer de las experiencias ya desarrolladas de entrega de computadores para estudiantes e iluminar la preparación de proyectos en otros países.

Una de las preocupaciones respecto de este tipo de proyectos, es si el contexto local y el ambiente institucional son los apropiados. En otras palabras, si hay fortaleza en el país para apoyar el proyecto con una industria de contenidos digitales, de soporte tecnológico y asistencia técnica, con marcos legales actualizados y políticas de largo plazo. Varios de los países han visto esta aprensión como una oportunidad de país, generando un cluster alrededor, y por lo tanto vinculándolo a los esfuerzos de competitividad, empleo, innovación y desarrollo productivo.

En síntesis, Chile posee un desarrollo maduro de acceso y uso de TICs en su sistema escolar, y tiene urgencia de intentar soluciones que aporten a la mejora de la calidad. La distribución de computadores a todos los estudiantes tiene un costo razonable para los estándares de desarrollo del país y constituye una oportunidad para ofrecer una estrategia disruptiva respecto de las prácticas educativas actuales, las que no han logrado moverse un punto, pese a los recursos invertidos en programas y políticas razonables. Una política en esta línea, que considerara todas las variables y las integrara coherentemente con la política educativa, sería un intento audaz e innovador por remecer el sistema escolar.

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