14 ene. 2012

iTextos Escolares

Hace siete años, yo trabajaba en la Fundación Chile cuando visitamos al encargado de la Unidad de Textos Escolares del Ministerio de Educación, para convencerlo de iniciar la preparación del sistema escolar chileno para los textos escolares digitales, que sin duda serían, y serán, una realidad más temprano que tarde. Por supuesto, estábamos conscientes de que Chile no estaba entonces, ni está ahora, en condiciones de reemplazar los textos impresos por alternativas digitales. Pero nos parecía impostergable empezar a prepararnos.

Lo más importante, planteamos en esa reunión, era separar la licitación de textos escolares en dos: una por los contenidos, entregando al Ministerio de Educación los derechos de uso de ese contenido sobre cualquier plataforma de distribución y a perpetuidad, de manera de ir generando un banco de contenidos educativos, y otra licitación separada para la impresión y distribución de los textos en papel. Basta ver la realidad hoy, para notar que nos fue bastante mal en la reunión. El ministerio sigue gastando 11 mil millones de pesos ($11.000.000.000) cada año para distribuir lo mejor que puede cajas de libros impresos, comprados como unidades cerradas a las grandes editoriales, y sin formar ese banco de contenidos y actividades curriculares digitales. Tal vez este sea el momento de insistir con la idea.


El próximo jueves 19 en Nueva York, Apple presentará un nuevo producto para la educación, y si todos los rumores resultan ciertos, se tratará de una plataforma de textos escolares digitales. En la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson, ya se anunciaba que este era uno de los proyectos en los que el fundador de Apple estaba trabajando al morir. Y no es cuestión de tomarlo a la ligera, considerando que esta es la empresa que revolucionó el mercado de la computación personal, el diseño y la publicación impresa, la telefonía, la música y más recientemente, los medios de comunicación impresa. No son los primeros: ya comentamos antes que Corea del Sur ya ha comenzado a utilizar solo textos escolares digitales en sus escuelas.

¿Qué se puede esperar de este lanzamiento y de los cambios que podría significar para la vida de los estudiantes y los docentes en el futuro?

Los textos escolares digitales tendrán características muy distintivas de sus predecesores de papel. Y no me refiero solo a lo evidente: videos, animaciones interactivas que los estudiantes podrán manipular para entender mejor un contenido, actividades de experimentación, diccionario y enciclopedia incorporados. Además, podrán ser fuente de creciente trabajo colaborativo, permitiendo que los estudiantes trabajen en actividades con sus compañeros de curso, hagan preguntas a sus docentes en línea e incluso puedan comunicarse con otros estudiantes de otras escuelas, ciudades y países que están trabajando sobre contenidos similares. Los textos escolares digitales serán la puerta de entrada a las redes sociales educativas. Y si todavía no ve el potencial, imagine textos que incluirán evaluaciones de aprendizaje, mediante los ejercicios de experimentación y test incorporados, de manera de conocer el nivel de progreso de cada estudiante, ofreciéndole contenidos calibrados según ello, diferenciados y personalizados, reportando a los docentes el progreso de cada estudiante de su clase.

¿Qué anunciará Apple el jueves y cómo eso determinará el futuro de los textos escolares? Eso nadie lo sabe, pero tenemos opciones con las cuales especular. Hasta ahora Apple ha seguido tres modelos de negocio distintos con los contenidos digitales. En el caso de la música, mediante la posibilidad de comprar canciones individuales a un costo bajo, sin necesidad de comprar el disco entero. ¿Será que las escuelas y los docentes podrán comprar unidades temáticas por separado, escogiendo entre la oferta de grandes y pequeñas editoriales, armando textos escolares a la carta, para luego distribuirlos digitalmente a sus estudiantes?

En el caso de los libros, revistas y diarios, Apple ha estado tratando de innovar en el formato, permitiendo en ellos el despliegue de contenidos multimedia e interactivos, a los que los usuarios acceden a un costo similar (levemente inferior) a los de versiones previas en papel. Creo que esto será sin duda parte de la oferta de Apple, e implicará acuerdos con las grandes casas editoriales.

Finalmente, en el caso de las aplicaciones, Apple ha sido más audaz. Ha abierto una enorme libertad para que empresas y también desarrolladores independientes, preparen y ofrezcan su trabajo, gratis o proponiendo el precio que les acomode, generando una enorme oferta disponible. ¿Ofrecerá Apple la opción de que docentes entusiastas desarrollen y compartan su trabajo, creando más diversidad y una amplia oferta para quienes quieren acceder a los textos escolares digitales, permitiendo que las comunidades escolares no sean solo consumidoras, sino también productoras de contenidos?

Faltan pocos días para resolver estas y otras dudas muy relevantes, por ejemplo si se trata de una iniciativa que solo funcionará sobre dispositivos de Apple, como iPads, iPods y iPhones, o funcionará en otras plataformas. Falta algo más de tiempo para que en Chile las escuelas y los estudiantes puedan contar con las ventajas de los textos escolares digitales, pero tal vez valdría la pena empezar a prepararnos. Tal vez ahora haya alguien en el Ministerio de Educación dispuesto a escuchar la idea y avanzar.

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